viernes, 3 de mayo de 2013

Otoño sin árboles

Lo interesante de los días de lluvia es saber musicalizarlos bien, de tal forma que el ritmo desatado de esas almas - que a veces miran al cielo buscando respuestas que no existen - se sincronice con todo su entorno auditivo.

Porque ¿Qué hay mejor que ese silencio en el ruido ensordecedor de la lluvia chocando al caer contra el techo? Quizá el crepitar de la leña en un día de frío seco.

viernes, 19 de abril de 2013

Sin mirar atrás


Veo tus coherencias decir al oído de tus inquietudes que paren de ver la vida con tanta luminosidad. Como un canto terrible y desgarrador sobre tu cama, un odio que espera sacrificarse esperando un futuro más inseguro, pero más justo.

                  Tus ángeles, esos que caen en forma de gotas de agua de tus ojos tan oscuros, esos mismos que te volvieron doncella sin umbral. No cantan ni escuchan, no vuelan ni luchan; solo están ahí, mirando, expectantes a que te derroten, a la hermosa dicha de verte rendir. ¿Claudicarás? Espero que sí, estoy cansado de verte caminar siempre. Ya no te detienes ningún momento a descansar, no estropeas la mirada de nadie, solo sigues.

                Sigues deambulando por ese camino tan sórdido, perdido entre muchas caras conocidas. No le veo los ojos a nadie, es como si todos hubiesen perdido la mirada, es como si las cuencas vacías de sus ojos jamás albergaron la luz de reflectar las estrellas. Pero me encanta ver como sigues adelante, como no te importa nada; aunque sigo cansado verte caminar siempre.

                  Toda esa dicha que proyectabas en tu sonrisa se ha difuminado como el humo de un cigarrillo que se niega a ser fumado. El frío es agradable, no importa ese sol que nos mira tanto, que nos invita a tomar un descanso para bañarnos de sus terribles rayos de calor y luz, no importa; le obviaremos, el frío es agradable y eso nos basta. Pero sigues avanzando y ya no hay fuerzas para intentar detenerte.

                  Tan doncella, tan pura, tan hermosa, tan obsesiva, tan lujuriosa, tan inocente. La caída desde ese precipicio habría matado a cualquiera, menos a ti; seguiste hacia delante, siempre lo hacías. Tú no sabías caer, por eso estoy seguro que ahora vas flotando por las nubes, caminando, avanzando con el mar por único testigo. Pese a que yo no pude seguirte la marcha, no aguanté tu ritmo, sé que ahí vas, lográndolo y venciendo.

lunes, 15 de abril de 2013

Esperas


Juguemos a lo simple, a lo que gusta tanto, lo fácil de encontrar en un campo, todo eso que buscar en un canto, en un beso. Juguemos a ganar, a que estamos logrando la dicha, que estamos resultando valiosos, que cada uno contaba de verdad. Todos éramos imprescindibles, todos – realmente – éramos necesarios, nadie estaba de más.

                  Vivíamos con miedo, pero el temor no era por nosotros, era por los otros. ¿Cuánto pudimos haber sido? ¿Cuántos quedaron en ese camino de tierra y sangre? ¿Sufríamos por lo que perdíamos o por lo que nunca podríamos ver?

                  El cielo estaba nublado, era una pizarra gris que contemplaba a dos idiotas sentados en el asfalto, dos idiotas que no se miraban, miraban sus rodillas, sus manos, sus pies; pero no se miraban, ni querían hacerlo.

                  El cielo estaba nublado, tus pupilas azules reflejaban un viento cortante, un odio inmerso en un terrible mar de excusas. <<¿Cuánto tiempo más estarás sin hablarme?>> Pensaba, pero prefería callarme, el silencio provocado es más grato en situaciones donde el mundo pareciese estallar en gritos que no te dejan reaccionar.

                  ¿Pero qué es lo que le duele más? ¿El pasado, cúmulo de recuerdos y sensaciones compartidas que, al mirar atrás, recordarás con dolor y amargura? ¿O el futuro incierto, lleno de probabilidades en conjunto, lleno de sueños y emociones por conquistar, anhelos y gozos que no llegarán jamás? Esos ojos que han visto tanto, pero tan poco; esos mismos ojos que cantan una canción de tristeza al mirarme, al mirar sin decir nada, directamente al cielo.

                  Pero el idiota solo era uno.

                  Llegó la noche y las nubes no se fueron, se quedaron esperando, como yo. <<¿Acaso las estrellas no existen? ¿Se extinguieron? Me estoy apagando, como ellas. Hasta que la última estrella se enfríe, iré donde pueda hablarte.>>

martes, 4 de diciembre de 2012

Ensayo malintencionado, 2007


El opuesto de libre no es encerrado, se puede vivir en una habitación de dos por dos y ser libre. El opuesto de libertad es el sometimiento, la libertad es la capacidad que tenemos de elegir, pero educamos a nuestros hijos para que hagan lo que nosotros queremos, no los motivamos a elegir. Elegir es la máxima expresión de libertad y un ser libre nos molesta. Lamentablemente no somos conscientes de ello y no es algo que hagamos con mala voluntad.
No somos libres y sin quererlo vamos en busca de que nadie lo sea. Cuando vamos viajando en una micro y nos topamos con uno de esos "locos" que ensimismados le cantan a su reflejo en la ventana y se tapan los oídos para escucharse mejor, cantan y mueven su cuerpo no al ritmo del vaivén de la micro, sino al de su propio canto, enseguida nos encargamos de categorizarlo, etiquetarlo como un deficiente, como una persona con menos capacidades que las nuestras. ¿Qué capacidades? ¿La capacidad de ser correctos? ¿Aburridos? ¿Vergonzosos? ¿Infelices? ¡El que canta en la micro, en la calle, en el parque es libre! Sólo le importa ser feliz, está cantando desafinado y con eso le alcanza para sentirse pleno.
La discapacidad la tenemos nosotros, no somos capaces de liberarnos. El Stress, los ataques de ansiedad, de pánico; son todos síntomas de sentirnos encerrados en nuestro propio cuerpo. El estrés no es a causa de una deuda económica, es una muestra de inconformidad con nuestra realidad. Los suicidios no se deben a rupturas amorosas o a crisis financieras, son producto de darnos por vencidos en la lucha interna e inconsciente entre la realidad que nos tocó y la que hubiésemos preferido elegir. Entonces: ¿Qué esperamos para elegirla? Es sólo una decisión, una maldita y pequeña decisión que puede cambiarnos la vida.
Pero claro, una decisión así libraría una batalla, y el enemigo que nos tocaría enfrentar es poderoso y demasiado cercano: Tu familia, tus amigos, tu psicólogo y tu religión forman una conspiración para que todo siga como hasta ahora, para que la comodidad le gane a la inquietud de querer algo mejor. De esa manera todos somos miembros de un grupo y nunca seremos individuos con inquietudes individuales. De esa manera, la iglesia y el sistema, sólo deben responder una sola pregunta, la de la masa. Imagínate 6.000.000.000 (6 mil millones) de personas con preguntas diferentes, ¿Cómo hacen la iglesia y los gobiernos para responder? ¿Cómo hacen las empresas para satisfacernos a todos? En cambio, en un grupo, las individualidades se promedian, todos queremos más o menos lo mismo, todos tememos más o menos lo mismo y nuestra inquietud por elegir entre una vida u otra, es remplazada por la elección entre un Plasma de 42" o uno de 50".
Pero no te sientas mal, te educaron para eso. Quizás no te acuerdes, pero cuando tenías todavía pocos meses de vida, tu papá, tu mamá y tus tíos, se desesperaban porque aprendieras a hablar ¿Te acuerdas? Te repetían palabras fáciles para que los imitaras, y cuando aprendiste a hablar, orgulloso querías hablar con todos pero ahora estaban molestos porque hablabas todo el día. ¡Aprende a hablar pero cállate! La orden y la contraorden. ¿Y cuando te ayudaban a que dieras tus primeros pasos? ¿Para después pedirte que te quedaras quieto? ¡Aprende a caminar pero quédate quieto, todo es peligroso para ti! La orden y la contraorden. Desde chico te acostumbran a la frustración, a que no consigas lo que quieres, luego de grande te pasas tus días tratando de conseguir cosas, comprando en cuotas, pidiendo préstamos a bancos, algunos incluso robando, pero todo se trata de incorporar cosas y olvidarte de la idea de que quizás tu ya tengas algo en tu interior muy valioso y que ¡Oh! ¡Casualidad! Nadie te puede sacar, y es tu libertad. Te pueden distraer, te pueden confundir con señuelos, pero la libertad está dentro de ti y lo sabes. Simplemente tienes que preocuparte por que salga a la luz. No hace falta que te pongas a cantar en el parque, puedes ser feliz en tu trabajo. La libertad no pasa por irte al sur a vivir esa vida en el campo tan anunciada por la televisión como pacifica e ideal; la libertad pasa por hacer lo que haces todos los días pero eligiendo hacer eso. Es la diferencia entre ir a la oficina y elegir ir a la oficina. Es sutil, pero radicalmente opuesto. Y en el caso que decidas dejar de ir a la oficina porque sientes que no es para ti, será tu objetivo lograrlo sin hacerte daño por ello. Todo cambio radical es una crisis y las crisis son buenas, pero ante todo son crisis y requieren de fortaleza para pasarlas.
Es importante saber que uno es capaz de elegir lo que quiere, aunque nos hayan acostumbrado a acostumbrarnos, podemos elegir. ¿Te acuerdas cuando tenías 3 años y estabas jugando con una pelota, que tu papá insistía con que jugaras con los pies pese a que te encantaba lanzarla con la mano? ¡Era tu juego! ¡Era lo que a ti te gustaba hacer! ¡Ya ni cuando juegas te dejan elegir! Pero no es culpa de tus viejos, a ellos les pasó igual. A eso estamos acostumbrados. Somos animales de costumbres, el problema no son las costumbres cotidianas, esas pueden pasar como simples pérdidas de tiempo, lo grave es cuando nos acostumbramos a cosas importantes, cuando nos acostumbramos a sentir, cuando nos acostumbramos a que nos guste o no la vida que llevamos.
Cuando nos dejamos de preguntar si lo que estamos viviendo es lo que queremos vivir, es que ya nos acostumbramos a vivir, ya dejamos de tomar decisiones, ya dejamos de vivir. Es verdad que las cosas no siempre pueden ser como uno quisiera, pero es importante que nunca nos dejemos de preguntar si así queremos que sean.
El sistema nos tiene miedo, esa es la verdad. Es más fácil controlar a un grupo de personas que a individuos. En el momento en que decides ser libre, te pones por encima de todo y empiezas a controlar tu vida. Imagínate a toda la humanidad repleta de seres libres, creativos, creadores, felices, improvisando placer... Sería el caos del sistema establecido. Sería un nuevo renacimiento, uno desde las bases.

sábado, 22 de septiembre de 2012

La bandera de Chile

Un paredón blanco, algo derruido por el paso del tiempo, con quizá algunos escritos como "abajo el capital", "no los olvidaremos aunque las balas nos los hayan quitado", "la justicia no llega por divinidad, la justicia viene de mano del pueblo". Con cuatro o cinco cuerpos en la parte de abajo, cuerpos de jóvenes muertos por una lluvia de balas, lo que, por ende, deja la parte baja del paredón blanco manchada en sangre roja. En la esquina superior izquierda hay un agujero destruido y por el que se puede ver una estrella, está amaneciendo. Eso para mí es la bandera de Chile.

martes, 18 de septiembre de 2012

Noticiarios de "Varieté"


¿Los noticiarios alguna vez informaron? Independiente de incendios, robos y accidentes de tráfico. Mi pregunta va enfocada a los bloques de fútbol extensos. En primer lugar todo mi respeto para las personas que les gusta el fútbol, dicho lo anterior me gustaría expresar mi molestia con el duopolio mediático que entrega pan y circo de calidad miserable. Me explico, es interesante observar como entregan fútbol por más de la mitad de un noticiero siendo informaciones de un carácter tan banal, sin importancia, superfluo; en resumen, de simple y llano entretenimiento, pero sin un motivo aparente que amerite, esa información "deportiva", sea entregada en un supuesto noticiero. Pues, así como se entrega información del mundo del fútbol, no hay información de otros mundos del entretenimiento como la literatura, los videojuegos, la música, el cine, otros deportes, etcétera. En tal caso emplazaría a todos los noticieros y sus pautas programáticas paupérrimas que, a opinión de muchos, solo desinforman o desvían la atención de lo real, a que justifiquen con argumentos - ojalá interesantes y que tengan el carácter de discutibles - tal actuación. En fin, ya que están en el negocio de propagar valores neoliberales, derechistas, conservadores, reaccionarios y todo el compendio de ese tipo de intereses, tengan el agrado de ofrecer un carácter algo más amplio en cuanto a su programación que adormila a las masas.

jueves, 16 de agosto de 2012

Extracto de "No se cuentan los muertos"


Extracto de algunas cosas que dejo en el olvido.

“Interesante la conversación, pero creo que debo irme”. A veces me encantaría disponer de más tiempo para charlar, sin embargo, heme aquí, apresurándome yo mismo.

Me encanta entablar conversaciones de las que me es difícil apartarme, escapar, irme de manera diplomática. “Debo atender algunos asuntos”, qué cursi ha de sonar eso. ¿Será creíble? Algo me dice que nada de lo que sale de mi boca es creíble. Pero nunca me acomplejo mucho, supongo que es así, estoy resignado a una vida eterna de auto desconfianza, es que ya me he fallado demasiado y seguir haciéndolo solo me haría ver mal frente a mis enemigos. ¿Tendré enemigos? Alguien como yo será digno de rivales siquiera. Déjenme poner en duda siquiera que tuviese al menos un amigo.

A veces dicen que para escribir hay que estar triste o furioso, a veces dicen que los representantes en el parlamente son eso: “representantes”. Dicen tantas cosas, que sabemos, son irreales, pero nadie le importa rectificar algo.

Vivir en un mundo de mentiras es fácil, un mundo de mentiras es maleable, moldeable a la voluntad de todos; quién dice que existe pobreza y miseria, quién dice que hay niños muriendo de frío (claro como si los adultos que muriesen por hipotermia no importasen), quién dice que todos tenemos un lugar para comer, quién dice que cualquiera tiene acceso a leer un libro cuando quiera, ¿Quién dice todas esas cosas? Todos nosotros claramente no cuando nos prestamos a dormir, a comer, a vivir y no queremos más preocupaciones de las que podemos soportar en nuestra vida diaria. ¡Oye que no es mi culpa que en África la gente muera de hambre! Como si alguien te culpara, pero aquí estamos, evadiendo todo. Sí vivir en un mundo de mentiras es demasiado fácil, lo difícil es vivir con la verdad, es menos elegante. La ignorancia hace feliz a la gente y yo amo ser un amargado de mierda, vamos que no se trata de no saber.

jueves, 5 de julio de 2012

Noche Épica



Tengo resaca. Mi cuerpo se siente cansado. Tengo resaca, pero no una resaca cotidiana, sino una de estas que te recuerdan noches épicas. Noches épicas sin ti. Aun me resulta extraño verte por la mañana, y saber que sigues ajena a todo lo que pasa fuera. Fuera de un mundo en el que te obligaron a encerrarte y del que te cuesta escapar. Se que compartes mi alegría, a la vez que te produce tristeza. Ahora que teníamos preparado el terreno, después de mucho trabajar, simplemente te cerraron la puerta y no te dejarán entrar. No sé cuanto pueda aguantar esperándote. No sé cuantas noches épicas más podré pasar pensando que ojalá compartieras la cerveza conmigo.

Sé que sufres. No lo noto en tu cara, no lo noto en tus ojos, no lo noto en tu sonrisa aún presente a pesar del dolor. Lo noto en que, a veces, bajas la cabeza. Tú nunca has sido de las de bajar la cabeza, nunca te he visto mirar el suelo. Hasta ahora, cuando la paciencia empieza a flaquearte. Y yo solo quiero estar más cerca de ti. Intento ayudarte a salir, intento que mires hacía arriba, pero aumenta la presión de mi pecho al ver, que en el fondo, no puedo hacer nada por salvarte.

No sabes que sufro. No sabes como te miro. No sabes, que en el fondo, me cambiaría por ti si pudiera. Me gustaría gritártelo, repetírtelo hasta que me mandarás a callar, hasta que no pudieras soportarlo. Pero en un ambiente que esconde la hostilidad debajo de caras amigas, no puedo más que callar. Pesa tanto esta carga, que no puedo transferírtela, ahora mismo, no podrías con ella. Así que me la guardo, poco a poco en los bolsillos de mi chaqueta cansada. Y te miro, y eso a veces me hace feliz, a veces quisiera no haberte conocido.

Pero yo sigo mi vida. Intento hacerla confluir con la tuya. Pero me separas. No conscientemente. Sé que tenerme cerca te hace bien. Sabes que tenerme cerca es bueno para ti. Y aún así, en tus ojos no veo el brillo de los míos. Los tuyos son opacos cuando me miras. Me mata que no me veas. Pero sigo en pie, mirando a los que me rodean y pensando porque en los momentos donde me siento más yo, donde sería capaz de intentar besarte, no estás.

Después de todo… Estás tú. A pesar de que miro a otros, a pesar de que vivo sin ti estando contigo, a pesar de que a veces, sé que quieres estar sin mí, a pesar de todo, estás tú. No es importante para ti, es vital para mí. Supongo que acostumbrarse a ser amigos puede llevar más tiempo del que tenemos. Porque sé que en cinco meses no habrá manera de unirnos. Juego contra el reloj. Juego contra lo que te separa de mi y se lleva mis oportunidades. En el fondo, juego contra ti. No por mucho tiempo más, está empezando a quemar demasiado… Te dejaré ganar y llevarte un pedazo de mí, ya irrecuperable. Mejor perder que dejar de vivir.

Te miro de nuevo y sonrío. Tienes esa capacidad, aún cuando creo que hoy, te gustaría que desapareciera. Tus problemas, los míos.

Hasta mañana, hoy dejaste claro que no te veré. Mañana esperaré a que aparezcas rompiendo todos los propósitos de olvidarte que me he planteado hoy, tirado en la cama, pensando porque mierda soy tan idiota, que siempre dejo a mis emociones decidir por mi, y siempre eligen lo que mas duele.

Mejor irme a dormir, la cabeza empieza a doler. Hoy será otra noche épica, también sin ti.

miércoles, 4 de julio de 2012

Obviedades 1


Fuera de toda duda está que los gatos son los reyes de la creación y que el ser humano fue puesto en la Tierra por alguna divinidad para que formase una compleja sociedad que permitiera al felino, señor de todo, vivir sin trabajar, ser alimentado sin esfuerzo y adorado.

Detengan la entropía por favor

Desde el otro lado del mar, te veo y me pregunto si la sangre es negra, o si la mía es espesa. En otra parte del mundo una niña de ojos dorados y pelo negro levanta la mirada y ve las estrellas explotando, porque realmente tu lo que necesitas es un disparo en el pecho para acabar con nuestro sufrimiento.

Sin embargo me pregunto si ha habido otros, o si la intensidad de los anteriores fue mayor que la mía. Porque en la calle la veo caminando y nada de esto importa cuando se ve el sol detrás de ella.

Tus pulmones tosen sangre, sangre negra o morada, pero definitivamente no es roja ¿Por qué no te dejas llevar? ¿Quién dice que no es verdad? Esto nunca más te sucederá mientras las estrellas exploten. ¿Quién define la vida? ¿Quién dice que tú eres más importante que las otras? Pero así incluso dar cuenta que no vales nada y no eres nada especial lo hace todo más doloroso.

El sol te pega en la cara y explota como las estrellas que miro la niña de los ojos dorados y pelo negro. En ese instante que veo la explosión del sol en tu rostro me doy cuenta que todo esto no vale tanto como creí y a la vez es mucho para dejarlo e irme, nada de lo que haga cambiara el curso de lo que pudo haber sido, pero sin embargo prefiero un disparo en las piernas para reaccionar.

La despedida


Con la tierna edad de 14 años, quizá 15 y dedicación a mi gatito José Tomás, el mejor.

Este es mi último día por estos lados. Realmente la he pasado bien con todos ustedes, pero lamentablemente ha llegado el momento de la despedida. Es difícil admitirlo, pues hemos pasado buenos momentos juntos. ¿Recuerdan cuántas buenas historias nos contamos unos a otros? ¿Cuántos ratos alegres departiendo como amigos? Ha pasado mucho tiempo desde entonces, mucha agua bajo la rueda del molino.
 
Es triste despedirse, como no. Me ha costado comprenderlo, mas después de tanto tiempo, he de reconocer que madurar es saber decir adiós. No puedo evitar derramar una lágrima (bueno, quizá no llegue a tanto), pero es inevitable sentirse triste cuando dos personas que han compartido tanto tiempo juntas, un día, simple y llanamente, dejan de verse, quizás para siempre.

Ustedes me han tratado bien, no lo niego. No tengo queja casi de ninguno. En verdad, que la hemos pasado bien, ¿no lo creen? Todo, irremediablemente, tiene que llegar a su final. No lloren por mi partida, pues es probable que yo no llore la vuestra. Hagan lo que yo: guarden en su corazón un recuerdo en ese pedacito del corazón que se llama nostalgia.
Crecer duele. Lo sé yo mejor que nadie. Es casi como la muerte: no sabes el día ni la hora, pero llega inevitablemente. A mí me ha tocado hacerlo y lo he entendido hasta este día, en este momento.

Un día han de olvidarme, lo sé, como yo voy a olvidarlos. Mis buenos amigos... los de siempre. Los que nunca me fallaron. A los que sí lo hicieron, sepan que los perdono. Tal vez, quizás, alguno que otro día les escriba una historia o les cuente un cuento. Quizás... no lo sé. Hay demasiada tristeza en mi corazón como para saberlo.

Me voy, no hay vuelta atrás. Así como pasa el verano, y el invierno, y la primavera, y el otoño. Como pasa la niñez y la adolescencia, así también nos pasa a nosotros. Todo llega a su final, pero no es más que una puerta que se abre a otro mundo, otras experiencias.
No me extrañen... bueno, quizás un poco, pero no más que el tiempo que tardan en encontrarse a otro que les cuente un cuento. Ya me olvidarán. No se preocupen. No hay dolor que dura para siempre.

A todos los que me quisieron, les digo: ¡Gracias! A todos los que no (¿hubo acaso alguno?), por fin descansarán sus ojos.

Y a todos, todos ustedes, mis buenos amigos, les invito a que sigan adelante y se sientan mejor cada día. Crezcan y den fruto, mis pequeños pámpanos.

Y dicho esto, el niño abrazó a su oso panda de peluche, lo puso en su baúl de juguetes y cerró la tapa.