Extracto de algunas cosas que dejo en el olvido.
“Interesante la conversación,
pero creo que debo irme”. A veces me encantaría disponer de más tiempo para
charlar, sin embargo, heme aquí, apresurándome yo mismo.
Me encanta entablar
conversaciones de las que me es difícil apartarme, escapar, irme de manera
diplomática. “Debo atender algunos asuntos”, qué cursi ha de sonar eso. ¿Será
creíble? Algo me dice que nada de lo que sale de mi boca es creíble. Pero nunca
me acomplejo mucho, supongo que es así, estoy resignado a una vida eterna de
auto desconfianza, es que ya me he fallado demasiado y seguir haciéndolo solo
me haría ver mal frente a mis enemigos. ¿Tendré enemigos? Alguien como yo será
digno de rivales siquiera. Déjenme poner en duda siquiera que tuviese al menos
un amigo.
A veces dicen que para escribir
hay que estar triste o furioso, a veces dicen que los representantes en el
parlamente son eso: “representantes”. Dicen tantas cosas, que sabemos, son
irreales, pero nadie le importa rectificar algo.
Vivir en un mundo de mentiras es
fácil, un mundo de mentiras es maleable, moldeable a la voluntad de todos;
quién dice que existe pobreza y miseria, quién dice que hay niños muriendo de
frío (claro como si los adultos que muriesen por hipotermia no importasen),
quién dice que todos tenemos un lugar para comer, quién dice que cualquiera
tiene acceso a leer un libro cuando quiera, ¿Quién dice todas esas cosas? Todos
nosotros claramente no cuando nos prestamos a dormir, a comer, a vivir y no
queremos más preocupaciones de las que podemos soportar en nuestra vida diaria.
¡Oye que no es mi culpa que en África la gente muera de hambre! Como si alguien
te culpara, pero aquí estamos, evadiendo todo. Sí vivir en un mundo de mentiras
es demasiado fácil, lo difícil es vivir con la verdad, es menos elegante. La
ignorancia hace feliz a la gente y yo amo ser un amargado de mierda, vamos que
no se trata de no saber.
No hay comentarios:
Publicar un comentario