Desde el otro lado del mar, te
veo y me pregunto si la sangre es negra, o si la mía es espesa. En otra
parte del mundo una niña de ojos dorados y pelo negro levanta la mirada y ve
las estrellas explotando, porque realmente tu lo que necesitas es un disparo en
el pecho para acabar con nuestro sufrimiento.
Sin embargo me pregunto si ha habido otros, o si la intensidad de los anteriores fue mayor que la mía. Porque en la calle la veo caminando y nada de esto importa cuando se ve el sol detrás de ella.
Tus pulmones tosen sangre,
sangre negra o morada, pero definitivamente no es roja ¿Por qué no te dejas llevar?
¿Quién dice que no es verdad? Esto nunca más te sucederá mientras las estrellas
exploten. ¿Quién define la vida? ¿Quién dice
que tú eres más importante que las otras? Pero así incluso dar cuenta que no
vales nada y no eres nada especial lo hace todo más doloroso.
El sol te pega en la cara y
explota como las estrellas que miro la niña de los ojos dorados y pelo negro. En
ese instante que veo la explosión del sol en tu rostro me doy cuenta que todo
esto no vale tanto como creí y a la vez es mucho para dejarlo e irme, nada de
lo que haga cambiara el curso de lo que pudo haber sido, pero sin embargo
prefiero un disparo en las piernas para reaccionar.
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